En Alarilla no es raro ver el día en que grandes bandadas de aves cruzan el cielo en dirección sur. El fenómeno de la migración de las aves no ha dejado de maravillar al ser humano y desde Parapente Madrid vamos a analizar este fenómeno curioso.
Durante la antiguedad, en la isla de Chipre, se asociaba el movimiento estacional de un numeroso grupo de aves grandes con el momento adecuado para iniciar las siembras.
Aristóteles reconoció el fenómeno de la migración e identificó varias especies de aves migratorias.
Para los profetas del Antiguo Testamento la migración de gavilanes, desde el norte de Europa hacia África a través de los cielos de la Península del Sinaí y el Mar Rojo, era un fenómeno maravilloso y digno de ser contemplado pues simbolizaba los caminos de Dios. El fenómeno de la migración fue reconocido gradualmente a través de los siglos.
Buena parte del misterio ya ha sido revelado, pero aún queda mucho por descubrir de este fascinante fenómeno. De hecho, la mitad de las especies de aves del mundo migran. Sin embargo, cada viaje es realmente único.

 ¿Qué es un patrón de migración?
Hay aves que migran tan solo unos cientos de metros mientras otras recorren el globo; unas viajan de norte a sur, otras de este a oeste. Las rutas son tan variadas como las especies de aves que emprenden estos sorprendentes viajes.
Los patrones migratorios que presentan las aves no son fáciles de definir. El más fácil de comprender es quizás el de la migración total, que emprenden las poblaciones completas de ciertas especies de aves desde el hemisferio norte hacia el hemisferio sur y viceversa. El invierno es tan crudo en su territorio reproductivo al norte que deben moverse hacia áreas donde el alimento esté disponible para poder sobrevivir.
En muchas especies que presentan migraciones totales se da también el fenómeno de la migración parcial: algunas aves de la población migran y otras no lo hacen.
Otras presentan migraciones altitudinales (de una zona baja a una más alta o viceversa). En términos generales, las especies de aves con necesidades especiales han desarrollado patrones migratorios específicos, con rutas y sitios de abastecimiento particulares. Esta información se trasmite genéticamente de generación en generación.

 ¿Cuándo viajan?
La migración es una conducta instintiva.
Las aves, al igual que otros animales, poseen dos «relojes biológicos» que determinan complejas funciones diarias y anuales, respectivamente. El reloj biológico diario responde a los ciclos diarios de luz y temperatura. El reloj anual actúa sobre el sistema hormonal y les anuncia, por ejemplo, el momento indicado para mudar plumaje, migrar, reproducirse. Estos mecanismos hacen que se den los cambios fisiológicos necesarios que los prepara para migrar en el momento indicado.
Algunas especies de aves viajan de noche. Otras lo hacen solo de día porque dependen de las corrientes de aire caliente, o termales, para trasladarse. Y hay algunas aves migratorias que viajan sin parar o haciendo muy pocas paradas hasta llegar a su destino.

 ¿Cómo se orientan?
Las aves son maestras de la navegación. Para poder llegar a su destino deben de conocer la dirección en la que deben volar, o sea, deben orientarse, y además ser capaces de reconocer el sitio final. Para hacerlo, utilizan básicamente tres brújulas: el magnético, las estrellas y el sol. Algunas especies se ayudan también por los sentidos del olfato, el oído y la vista.